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miércoles, 28 de marzo de 2012

Más vale tarde que nunca


El día de la exposición sobre la obesidad, hubo un cuadro que nos llamó la atención más que el resto, se trataba de un retrato de Eugenia Martínez Vallejo, o más conocida como la “monstrua” debido a su gran sobrepeso, porque con 6 años ya pesaba 60 kilos.
En aquella época, aquella excepcionalidad con respecto a los demás era motivo de que te llevaran a la corte y fueras el divertimento de la corte y la realeza, como otros personajes como los enanos o los bufones. Lo que no sabían en esa época es que la pobre niña tenía lo que se conoce hoy en día como el síndrome de Prader-willi, lo que significa tener modificaciones cromosómicas, que le provocó la obesidad entre otras consecuencias. Esto nos hace reflexionar sobre el concepto que se tiene muchas veces de las personas obesas, ya que , aun hoy en día, aunque no sea de una forma tan cruel, muchas veces también son objeto de mofas y burlas, sobre todo en la niñez y adolescencia, y no se piensa que muchas veces esa obesidad puede ser inducida por una enfermedad, con lo cual estas personas tienen que soportar, a parte de las consecuencias de la enfermedad, el desprecio por parte de bastantes personas, cuando debería de ser al revés, deberían recibir más ánimos y apoyo para tener fuerzas y seguir adelante.
Una ironía que nos deja el caso de Eugenia es que el rey de esa época, Carlos II, también conocido como “el hechizado”, podía haber formado parte del divertimento de la corte, ya que éste tenía el síndrome deKlinefelter, lo que le provocó debilidad física y un retraso mental, aunque en este caso, la clase social fue lo que indujo su aceptación por parte de la sociedad. Esto también se ve reflejado en la sociedad actual, ya que normalmente las personas con estas enfermedades de clases más bajas son las que tienen menos medios y apoyos para sobrellevar sus respectivas enfermedades.
En conclusión podemos reflexionar que no se puede juzgar a las personas por su aspecto exterior ya que muchas veces no se piensa en lo que hay detrás de estas personas y en las consecuencias de los desprecios o burlas, que pueden hacer su vida aún menos llevadera de lo que ya es de por si debido a la enfermedad o a otras consecuencias.
La información referente a nuestra reflexión la hemos sacado de este artículo.

3 comentarios:

  1. UN tema muy interesante y que da mucho de sí. El cuerpo raro, distinto, divergente, singular o extravagante es a menudo motivo de mofa. La risa ante lo divergente nos protege de la gran pregunta: ¿quién soy? Basta con burlarme con otros del otro que no es como nosotros para sentirme resguardado, a salvo, mejor. La burla no deja de ser un mecanismo para buscar distancia y seguridad frente a los cuerpos desviados, divergentes, transgresores, que son demuestran que hay otras formas de ser y estar en el mundo y que, por tanto, ponen en entredicho la mía propia o, al menos, su indiscutibilidad. Es fácil cruzar la delgada línea entre la burla y la enfermedad. ¡Con cuánta frecuencia se ha tildado de enfermo al que simplemente no es como la mayoría!

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  2. Estamos de acuerdo contigo en que cuando alguien no es igual a la mayoria, se tiende a discriminarle.Y por ello muchas veces se intenta hacer todo lo posible por estar en el grupo de los "normales" y así aparentar ser lo que no somos, aunque esto también dependerá de la personalidad de cada persona.
    Próximamente prepararemos una entrada sobre de que forma puede influirnos el entorno en nuestra forma de ser y de actuar.

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