El día de la exposición sobre la obesidad, hubo un cuadro
que nos llamó la atención más que el resto, se trataba de un retrato de Eugenia
Martínez Vallejo, o más conocida como la “monstrua” debido a su gran sobrepeso,
porque con 6 años ya pesaba 60 kilos.
En aquella época, aquella excepcionalidad con respecto a los
demás era motivo de que te llevaran a la corte y fueras el divertimento de la
corte y la realeza, como otros personajes como los enanos o los bufones. Lo que
no sabían en esa época es que la pobre niña tenía lo que se conoce hoy en día
como el síndrome de Prader-willi, lo que significa tener modificaciones
cromosómicas, que le provocó la obesidad entre otras consecuencias. Esto nos
hace reflexionar sobre el concepto que se tiene muchas veces de las personas
obesas, ya que , aun hoy en día, aunque no sea de una forma tan cruel, muchas
veces también son objeto de mofas y burlas, sobre todo en la niñez y
adolescencia, y no se piensa que muchas veces esa obesidad puede ser inducida
por una enfermedad, con lo cual estas personas tienen que soportar, a parte de
las consecuencias de la enfermedad, el desprecio por parte de bastantes
personas, cuando debería de ser al revés, deberían recibir más ánimos y apoyo
para tener fuerzas y seguir adelante.
Una ironía que nos deja el caso de Eugenia es que el rey de
esa época, Carlos II, también conocido como “el hechizado”, podía haber formado
parte del divertimento de la corte, ya que éste tenía el síndrome deKlinefelter, lo que le provocó debilidad física y un retraso mental, aunque en
este caso, la clase social fue lo que indujo su aceptación por parte de la
sociedad. Esto también se ve reflejado en la sociedad actual, ya que
normalmente las personas con estas enfermedades de clases más bajas son las que
tienen menos medios y apoyos para sobrellevar sus respectivas enfermedades.
En conclusión podemos reflexionar que no se puede juzgar a
las personas por su aspecto exterior ya que muchas veces no se piensa en lo que
hay detrás de estas personas y en las consecuencias de los desprecios o burlas,
que pueden hacer su vida aún menos llevadera de lo que ya es de por si debido a
la enfermedad o a otras consecuencias.
La información referente a nuestra reflexión la hemos sacado de este artículo.
UN tema muy interesante y que da mucho de sí. El cuerpo raro, distinto, divergente, singular o extravagante es a menudo motivo de mofa. La risa ante lo divergente nos protege de la gran pregunta: ¿quién soy? Basta con burlarme con otros del otro que no es como nosotros para sentirme resguardado, a salvo, mejor. La burla no deja de ser un mecanismo para buscar distancia y seguridad frente a los cuerpos desviados, divergentes, transgresores, que son demuestran que hay otras formas de ser y estar en el mundo y que, por tanto, ponen en entredicho la mía propia o, al menos, su indiscutibilidad. Es fácil cruzar la delgada línea entre la burla y la enfermedad. ¡Con cuánta frecuencia se ha tildado de enfermo al que simplemente no es como la mayoría!
ResponderEliminarEstamos de acuerdo contigo en que cuando alguien no es igual a la mayoria, se tiende a discriminarle.Y por ello muchas veces se intenta hacer todo lo posible por estar en el grupo de los "normales" y así aparentar ser lo que no somos, aunque esto también dependerá de la personalidad de cada persona.
ResponderEliminarPróximamente prepararemos una entrada sobre de que forma puede influirnos el entorno en nuestra forma de ser y de actuar.
Aquí tenéis gráficamente la pirámide del gusto
ResponderEliminar